Evaluaciones

La evaluación constituye una herramienta para dar respuesta a preguntas concretas sobre un programa, un proyecto, un conjunto de actuaciones o una política determinada. Las evaluaciones son fundamentales para llegar a conclusiones objetivas con respecto a cuán “exitosos” pueden considerarse los programas y proyectos. Por ello, nuestras evaluaciones proporcionan los datos necesarios para realizar la planificación estratégica, para diseñar e implementar programas y proyectos, y optimizar la asignación o reasignación de recursos.

Basándonos en evidencias creíbles, fidedignas y útiles, con las evaluaciones determinamos la relevancia, impacto, eficacia, eficiencia y sostenibilidad de las intervenciones y su contribución a la consecución de los resultados. Nos concentramos en los logros esperados y alcanzados, examinando la cadena de resultados (insumos, actividades, productos, resultados e impactos), procesos, factores contextuales y causalidad, para comprender los logros o la ausencia de ellos.

Nuestras evaluaciones determinan exactamente cuándo un programa está bien encaminado y cuándo es necesario introducir cambios. Somos conscientes de la importancia de las evaluaciones, esenciales para ayudar a todas las partes que intervienen en el proyecto a adquirir la información y el conocimiento necesario para tomar decisiones sobre las acciones.

Algunas cuestiones generales que responden nuestras evaluaciones son:

– ¿Qué resultados se observan?

– ¿La intervención está produciendo cambios?

– ¿Qué cambio está produciendo la intervención? ¿Cómo lo está produciendo y para quién?

– ¿En qué medida la intervención es responsable de los cambios observados?

– ¿Qué consecuencias imprevistas, si las hubo, fueron resultado de la intervención?